
- ¡Wow! ¡Esto es lo máximo!- Dijo Ryan bailando con su traje de superman. Quedaba tan gracioso que no podías estar a su lado sin tener que sostenerte la barriga de la risa que te causaba.
Entre todos habíamos juntado el dinero suficiente para alquilar un pequeño local a las afueras de nuestro barrio. El sitio era algo peligroso porque estaba bastante abandonado y justo al lado se ubicaba el cementerio del barrio, pero, teniendo en cuenta que era Halloween, era el lugar perfecto. Además había bastante gente en aquella pequeña fiesta entre amigos, nada malo podría pasar.
- ¿Te diviertes diablita?- Dijo mi hermoso drácula tomándome de la cintura. Yo me giré para besarlo y sonreír cuando nos separamos.- Wow, nunca había besado a una diablita tan sexy.- Me dijo sonriéndome de una forma muy traviesa.
Yo solo me giré y seguí bailando en círculo con Cayt, Amber y Ceci "Shawty get loose" de Lil Mama ft. Chris Brown & T-Pain. Realmente amaba aquella canción.
La fiesta continuó genial, había mucha comida y bebida, pero casi todo el mundo estaba en la pista de baile por lo que casi nada fue tocado.
Luego empezó a sonar una de las canciones con las que me había quedado traumada últimamente, "Hey Baby (Drop it to the floor) De Pitbull Ft. T-Pain.
Enseguida tomé a Jeydon del brazo, nos coloqué en medio de toda la pista y ambos, él vestido de drácula y yo de diabla, nos pusimos a bailar al ritmo de aquella canción. Al principio mi novio me miró desconcertado. Yo no era la clase de chicas a las que les gusta llamar la atención y mucho menos bailo de manera tan sensual como lo hacía en ese momento, bueno... al menos no en público.
Rápidamente el resto de los chicos hicieron un círculo a nuestro alrededor y empezaron a animarnos, en algunos momentos otras parejas o alguna persona se adentraba en el círculo bailando también, pero principalmente fuimos Jey y yo los que bailamos esa canción siendo vistos por todos.
La mejor parte fue cuando me puse a bailar reggaeton, la verdad era que solo Cayt sabía que a mí me encantaba bailarlo, y que se me daba bastante bien.
Durante algunos meses del año pasado fui a clases para mejorar mi técnica, la verdad es que nadie me había visto bailar desde entonces.
- ¡Wow!- Fue lo único que dijo Ryan cuando nos alejamos un poco del resto de la fiesta a descansar después de que la canción terminara.
- ¡Eso fue increíble!- Me dijo Chris asombrado.
- ¡Fer no sabía que bailaras de esa manera tan... Sexy!- Dijo Justin mordiéndose el labio inferior. Amber le pegó en el hombro y yo reí. Mi hermano y Jey lo miraron como a punto de degollarlo.- ¡Tranquilidad, solo era un comentario!- Dijo él poniendo las manos en alto. Yo volví a reír y Amber puso los ojos en blanco. Amber y Justin eran pareja esta noche, y respecto con la relación de Justin al decir verdad, ah dejado de ser incomoda. Me es divertido pasármela con los chicos y el que no este Justin quita diversión.
- El bobo tiene razón amiga, bailaste asombroso. No sabía que habías mejorado tanto.- Dijo Cayt. Yo me sonrojé y Jey me abrazó por la espalda.
- ¿Por qué nunca me habías dicho que bailabas reggaeton?- Me preguntó. Yo me encogí de hombros.
- No sé, lo bailo desde siempre. Me encanta, es como si bailándolo pudiera... mostrar otro lado de mí que normalmente me daría vergüenza mostrar.- Le contesté. Jey rió y se acercó a mi oído.
- Pues tu otro lado me resulta profundamente sexy.- Me susurró, yo me puse roja y él besó la comisura de mi boca.- Pero prométeme que de ahora en adelante solo lo bailarás para mí, no me gusta como te miraban los otros chicos.- Dijo poniéndose delante de mí y frunciendo el entrecejo. Yo reí.
- Hay amor, no te pongas celoso. Que tú fuiste el único afortunado que bailó así conmigo.- Le dije guiñándole el ojo. Él sonrió ampliamente y me tomó por la cintura.
- Tienes razón. Ese baile sexy lo reservarás solo para bailarlo conmigo.- Y dicho esto me dio un beso algo brusco. Pero que a decir verdad me encantó, como todos los que él me daba. Cuando nos separamos le dije.
- ¿Y eso que fue?- Él me guiñó un ojo y dijo.
- Para confirmarles a todos los que están mirándote que eres mía.- Yo me reí negando con la cabeza. Este chico nunca cambiaría, y para ser sincera, estaba profundamente agradecida de que así fuera.
La fiesta continuó increíble, aquel treinta y uno de octubre estaba siendo inolvidable.
Salí a tomar un poco el aire a la entrada de la fiesta, me estaba sofocando con tanta gente adentro. No le avisé a nadie de que iba afuera, pues solo serían un par de minutos.
Me senté en uno de los escalones de la entrada, estaba bastante oscuro y a decir verdad, entre la luna llena que era tapada por algunas nubes negras y con el cementerio al lado, todo parecía muy siniestro.
Se me puso la piel de gallina, como si alguien me estuviera observando...
Luego sacudí la cabeza y me reí de mi estupidez, la noche de las brujas me estaba afectando.
Los zapatos de tacón me molestaban y tenía los pies cansados.
- Cayt tenía razón, debí haberme puesto las zapatillas rojas.- Me quejé mientras me descalzaba un poco los pies.
Mientras les daba un suave masaje para calmar el dolor me puse a mirar la luna, a pesar de las nubes que la tapaban estaba hermosa.
Totalmente llena y redonda, muy apropiado para la noche.
En cambio el resto del cielo... estaba muy cubierto con esas espesas y ennegrecidas nubes, apenas se veían estrellas.
Bajé la vista del cielo a mis pies para volver a colocarme los zapatos rojos.
De pronto la piel se me volvió a poner de gallina...
¿Sabes esa sensación cuando estás con la cabeza agachada de que te observan desde arriba?
¿Esa sensación que provoca que no te den ganas de levantar la cabeza y descubrir si hay alguien de verdad o solo es producto de tu imaginación? Pues esa era la sensación que tenía en esos momentos. Se me pararon todos los pelos de los brazos, temía volver a levantar la vista, jugaba con los zapatos para no tener que terminar de ponérmelos... Luego pensé.
¿Acaso soy tan cobarde? Tragué saliva muy despacio, cerré los ojos, suspiré y...
Levanté la vista.
Y lo vi.
Y luego todo se volvió negro.
Narra Jeydon:
- ¿Saben donde está Fer?- Les pregunté a Cayt y Chazz, que estaban en un rincón del salón comiendo... y no precisamente comida.
- Ni idea, ¿No estaba contigo?- Me respondió Chazz abrazando a Cayt.
Yo negué con la cabeza... Tenía un presentimiento, y no era para nada bueno...
- ¿Crees que está bien?- Dijo Cayt mirándome preocupada.
Yo le devolví la mirada.
- No lo sé, iré a buscarla.- Y sin dejar que contestaran me fui.
-¡Justin! - Just se giro tomando de la mano a Amber, atrayéndola hacia el. Pude haber sonreído al verlo pero no lo hice. Me quede ahí mirándolo como si de alguna manera estuviera traicionando a Fer.
-¿Broh, reaccionas? - Negué rotundamente con mi cabeza.
-No encuentro a Fer-
-¡¿Qué?!- Justin grito, tan fuerte como para que Amber retrocediera y el la soltara, sus ojos verdes irradiaron terror. - Voy a buscarla fuera, en todo el salón, búscala y avísale a los chicos.- Asentí ante su efusividad para ese punto mi cabeza estallaba y estaba completamente fuera de mi. Amber se quedo mirándome, le sonreí un poco de manera tranquilizante.
-Ya volverá, la encontraremos- Ella asintió, afligida.
-Le ayudare. - Asentí.
Diez minutos más tarde ya había buscado por todo el local, los baños, el jardín y la entrada...
Y ella no estaba.
En ningún lado.
Esto empezaba a asustarme demasiado.
Volví adentro a avisarles a todos los chicos...
Fer había desaparecido.
Narra Fer:
- ¿Estás bien?- Fue lo primero que escuché al abrir mis ojos. Al principio no entendía quien era, solo veía una silueta borrosa. Luego el chico se agachó a mi lado.
- ¿Max?- Le pregunté al enfocar mejor y toparme con aquellos ojos marrones. Él me sonrió con su habitual alegría.
- ¡Reaccionaste! Que bueno.- Me dijo mientras yo intentaba levantarme y ver donde estaba.
- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? ¡Auch! Mi cabeza...- Me queje mientras me tocaba debajo de la nuca. Me pareció notar algo caliente y pegajoso.
- Ni idea de lo que te pasó y estás en el cementerio.- Yo abrí los ojos y lo miré desconcertada. ¿En el cementerio?
- ¿Y cómo llegué aquí? ¿Cómo me encontraste tú?- Dios, como me dolía la cabeza. Iba a explotar en cualquier momento.
- Demasiadas preguntas Fer.- Me dijo sonriente mientras me ayudaba a levantarme con sumo cuidado.
Me limpié la parte trasera de mi traje y miré la lápida en la que había estado recostada.
- Lucy Tompson.- Leí en voz baja. ¿De qué me sonaba ese apellido? Dios, la cabeza me dolía demasiado para pensar con claridad.
Max me ayudó a salir del cementerio sin decir una palabra. Cuando traspasamos la reja de metal pude ver a todos mis amigos en la oscura y desierta calle buscándome, entre ellos Amber y Ceci.
- ¡Fer!- Exclamó Jey, al parecer el primero en verme. Acto seguido todos corrieron hacia mí y Max, que aún me tenía agarrada de la cintura.
- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estabas? ¿Estás bien?- Dijo mi novio muy rápido mientras algo bruscamente me arrebataba de los brazos de Max y me atraía hacia él.
- Emm... Sí, eso creo...- Le dije aún aturdida por el golpe. Mi novio miró a Max. Justin nos aparto dando un paso al frente, gritando, furioso.
- ¡¿Y tú?! ¡¿Qué diablos hacías con ella?!- Su tono de voz me asustó incluso a mí. Que estaba abrazada a Jeydon.
Mi hermano se acercó y lo tomó por la camisa.
- ¡¿Qué le hacías a mi hermana?!- Dijo muy furioso.
Escuché como Chris y Justin decían.
- Nunca me dio buena espina.
- ¡Dale su merecido Chazz!
Pero a pesar de todo, y por extraño que pareciera, Max continuó con esa característica y agradable sonrisa suya, que en estos momentos se me hacía algo tétrica.
- La encontré en el cementerio tirada.- Dijo muy tranquilo, sin inmutarse por el hecho de que mi hermano lo estuviera sosteniendo del cuello de la camisa y lo raro que sonaba lo que acababa de decir.
Rápidamente lo soltó, y como el resto de los chicos, dirigió su mirada a mí.
- ¿Qué hacías en el cementerio Fer?- Yo le devolví la mirada algo cansada, sinceramente no sabía que contestarle. ¿Qué hacía en el cementerio? ¿Cómo llegué allí? ¿Quién me llevó? Sinceramente no recordaba nada. Y mi cabeza daba más y más vueltas cada vez... Cerré los ojos y mis piernas flaquearon, Jeydon rápidamente me aferró más fuertemente a su cuerpo. Todos se acercaron preocupados.
Max, que seguía parado ahí, aparentemente muy tranquilo. Me miró y dijo.
- Se golpeó la cabeza, yo que ustedes la llevaría a descansar.- Todos lo miraron y Justin empezó a revisarme la nuca, hasta que dio con el golpe.
- Está sangrando chicos, es mejor llevarla al hospital.- Dijo algo tenso.
- No, al hospital no. Estoy bien, además la fiesta...- Jeydon me interrumpió.
- La fiesta terminó Fer, son las tres de la mañana.- Yo lo miré ¿Las tres de la mañana? ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente?
- No importa, solo quiero ir a casa a dormir.- Dije somnolienta.
- Está bien, ahora vamos princesa. Descansa.- Dijo Just mientras me tomaba en brazos. Estaba tan cansada y mareada que a decir verdad ni lo noté.
Ni siquiera noté cuando empezamos a caminar en dirección a los coches.
Ni siquiera noté cuando él me dejó en los asientos traseros.
Solo sé que cerré los ojos... Y me dormí.
Narra Jey:
Me hubiera gustado haberme quedado en la casa de mi Fer a cuidar su sueño, pero era obvio que ni Chazz, ni su padre, ni mi madre, me iban a dejar hacer semejante cosa.
La dejé en su habitación y junto con Chazz y Cayt le dijimos a su padre que se había golpeado la cabeza.
Era mentira.
Y yo lo sabía.
¿Qué fue lo que pasó? Eso era lo único que rondaba por mi mente en estos momentos.
Y ese Max no me daba para nada buena espina, con su estúpida sonrisa en la cara, imborrable, solo me daban ganas de alejar a mi princesa de él.
¿Tendría él algo que ver en todo esto? Porque sino ¿Cómo pudo encontrar a Fer tirada en el cementerio? La gente normal no va por los cementerios sola a las tres de la mañana sin explicación alguna.
Todo esto era muy raro, pero en cuanto Fer estuviera bien tendríamos que preguntarle que pasó. Las cosas se están saliendo de control. Esto es demasiado para unos adolescentes de dieciséis y diecisiete años.
Al día siguiente me desperté temprano. Lunes, genial.
Desayuné y me vestí rápidamente para ir a ver a mi princesa.
Cuando llegué a su casa su padre ya no estaba, Chazz me abrió la puerta.
- Hola Broh.- Me dijo en cuanto me vio mientras chocábamos los puños. Tenía ojeras en los ojos.
- Hola, no tienes muy buen aspecto.- Le dije entrando a la casa.
Fuimos ambos a la cocina, donde ya estaba el resto del grupo, ahora más grande debido a Amber y Ceci. A las que ya les habíamos contado absolutamente toda la situación ayer, en la fiesta.
Pero Fer no estaba.
- Anoche no pude dormir pensando en todo lo que pasó. Broh estoy asustado, hay alguien que le está jodiendo la vida a mi hermana desde que empezó el curso, y temo por ella. Esto se nos está yendo de las manos.- Yo suspiré cansado mientras me sentaba en una de las sillas de la cocina.
- Chazz tiene razón Justin, esto no puede continuar. Deberíamos hablar con alguien. Alguien que pueda manejar esta situación.- sentenció Ryan.
Yo me froté la nuca, la verdad es que por una parte pensaba igual que ellos.
- ¿Y Fer?- Pregunté para cambiar un poco de tema.
- Duerme desde que la dejaste en su habitación anoche.- Me contestó su hermano. Yo asentí débilmente.
- ¿Alguien le revisó la herida?- Chazz me miró y luego dijo.
- Papá se la curó anoche mientras dormía, al parecer no fue tan grande como aparentaba. Dice que fue solo un susto.- Todos nos miramos entre nosotros.
- O más bien fue para asustarla.- Justin dijo lo que todos estábamos pensando.
- ¿Creén que Jake o Jasmine estén detrás de todo esto?- Preguntó Cayt temerosa.
- No tengo ni idea. Pero si están ya pueden prepararse.- Contestó Ryan.
- No creo, conozco a Jasmine. Es mala, pero no es capaz de llegar a tanto.- Dije Justin
- ¿Eso crees? No la conoces bien Just, la he visto hacer cosas que realmente asustan.- Dijo Cayt mirándolo. Trague saliva.